TURQUIA
TURQUIA
Los avances tecnológicos han influido enormemente en las organizaciones, provocando efectos positivos en aspectos como eficiencia, comunicación, capacitación y flexibilidad.
En Turquía, las actividades científicas y de investigación las realizan principalmente las universidades y los institutos públicos de investigación. Se ha mejorado la capacidad científica del país, especialmente mediante la participación cada vez más exitosa en el Sexto Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico. En 2007, se adoptó una estrategia nacional de innovación que incluyó un plan de acción. Se diversificaron los programas de apoyo con el fin de fomentar especialmente la cooperación internacional. Turquía continuó cooperando de forma activa con el Centro Común de Investigación. En 2007 se sumaron diecisiete universidades a las quince instituciones creadas en 2006. En marzo de 2008 se adoptó una nueva ley para impulsar las actividades de investigación y desarrollo tecnológico. Además se puso en marcha una estrategia nacional y un plan de acompañamiento. Por otra parte, Turquía participa en el Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico. No obstante, el índice de éxito debe todavía mejorar. Asimismo, el país ha solicitado ser miembro del Séptimo Programa Marco Euratom (2007-2013). En términos generales, Turquía se encuentra más integrada en el Espacio Europeo de investigación.
LA PLATAFORMA MOLECULAR
Todas las células de los organismos vivos están delimitadas por una membrana de un grosor de nanómetros que las envuelve, separa su interior del entorno y regula la entrada y salida de sustancias que necesitan para sobrevivir. La existencia de esta estructura, compuesta por una capa doble de lípidos con proteínas incrustadas en ella, juega un papel esencial para multitud de procesos como la respuesta inmune y la nutrición. Además, el intercambio de estímulos con otras células, la unión a moléculas específicas y el transporte de nutrientes que ocurren en el dominio la membrana celular es clave en numerosas enfermedades infecciosas, degenerativas y tumorales.
Sin embargo, estudiar una estructura tan frágil y delgada plantea muchas dificultades prácticas. Para superarlas, la joven química turca Ahu Yildiz ha desarrollado una plataforma que imita la configuración y funciones de la membrana celular natural. Su uso para fines diagnósticos o de testeo de medicamentos puede contribuir a identificar numerosas enfermedades y acelerar la búsqueda de tratamientos viables.
Yildiz ha explorado varias disciplinas científicas hasta llegar a desarrollar su membrana celular artificial. Cuando en 2006 acabó su máster en Química de Polímeros y Bioquímica en la Universidad Técnica de Medio Oriente, decidió salir de Ankara (Turquía) y ampliar sus horizontes. Le atraía la Biología y no quería permanecer siempre en el mismo campo de estudio. En busca de los mejores centros en su ámbito en Europa, recaló en el Instituto Max Planck de Investigación en Polímeros (Alemania), donde se doctoró en Ciencia de Materiales y Biología. Luego surgió una oportunidad en Singapur. Cuatro años en el Instituto de Investigación e Ingeniería de Materiales de la capital del país asiático le permitieron especializarse en creación de materiales con los que probar fármacos y hacer mejores experimentos.
De vuelta en Turquía, Yildiz espera poder trasladar al ámbito clínico y a la industria farmacéutica las posibilidades de su plataforma de membrana. La joven remarca que la gran ventaja de esta estructura es que "funciona como una caja de herramientas en la que es posible modificar todas sus partes". Se refiere a que, en función del objetivo -el tipo de fármaco que se quiera probar, la enfermedad que se busque detectar y el sistema de medición que se vaya a emplear-, puede construirse una membrana para experimentación o diagnóstico que incluya unas piezas u otras. Éstas pueden ser lípidos, componentes proteicos y, especialmente, receptores, las proteínas presentes en la membrana encargadas de unirse e interaccionar con otras moléculas y desencadenar diferentes respuestas.
En 2013 Yildiz presentó esta plataforma en un artículo en la revista Analyst y anticipó su posible aplicación para el cribado de fármacos. La joven mostró su potencial para identificar medicamentos que tienen como objetivo unirse a una proteína receptora -llamada canal iónico hERG- presente en la membrana. Su función está asociada, entre otros procesos, a algunas enfermedades cardiacas.
Yildiz explica que algunos fármacos contra estas dolencias funcionan uniéndose al canal hERG en la membrana; pero si esta unión se realiza de forma irreversible, la proteína ya no es capaz de realizar su función y el paciente puede morir. Para saber en qué medida un medicamento tendrá ese efecto, las empresas farmacéuticas extraen esta proteína receptora de fuentes animales, la "concentran" y prueban baterías de medicamentos con ella. Sin embargo, la necesidad de sobreexpresar la proteína hERG puede hacer que la membrana celular tenga demasiados canales iónicos -una especie de "agujeros" en la pared de la membrana- lo que puede desencadenar la muerte de la célula. Por otro lado, los medicamentos probados en un medio como este, de origen animal, pueden tener efectos distintos que en la membrana de las células de un corazón humano.
Yildiz, sin embargo, no tiene que preocuparse porque sus células de ensayo mueran al aumentar la concentración de la proteína o queden inutilizadas, ya que puede realizar las pruebas en un ente que no está vivo, dentro de una probeta. Allí puede construir un medio robusto gracias a su sistema que además será similar a una membrana celular humana natural.
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